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Para recordar
- Se pone entre dos vértebras lumbares, sentada con la espalda redondeada o tumbada de lado.
- No se exige una dilatación mínima: se pide cuando el dolor se vuelve difícil de llevar.
- Efectos frecuentes y pasajeros: piernas pesadas, picores, escalofríos, dificultad para orinar.
- Las complicaciones graves son excepcionales; los dolores de cabeza afectan a un 0,5 a 1 % de las mujeres.
- No causa dolor de espalda duradero y no estorba la lactancia.
Son las dos de la madrugada, el cuello del útero está a 4 centímetros y las contracciones llegan cada tres minutos. La matrona te pregunta si quieres la epidural. Para una gran mayoría de mujeres la respuesta es sí: en Francia, el 82,7 % de las mujeres que dieron a luz en 2021 la recibieron, y más del 80 % de las que dan a luz en los Hospitales Universitarios de Ginebra (HUG) recurren a ella.
Para otras, la decisión es menos sencilla, alimentada por relatos oídos en la familia: la aguja en la espalda, la «espalda estropeada» para siempre, el miedo a no sentir nada. Aquí tienes cómo se hace esta anestesia, qué se siente de verdad y qué dicen las cifras sobre sus efectos secundarios.
¿Qué es exactamente la epidural?
Es una anestesia local que un anestesista pone en la parte baja de la espalda. Un tubo finísimo, el catéter, se desliza entre dos vértebras lumbares, en el llamado «espacio epidural», muy cerca de los nervios que transmiten el dolor del útero y del periné. Por él se administra un anestésico local, casi siempre combinado con una dosis baja de un opioide, un medicamento de la familia de la morfina.
Sigues perfectamente consciente. Las contracciones continúan y el útero trabaja, pero el dolor se desvanece o queda reducido a una sensación de presión. Muchas maternidades conectan el catéter a una bomba que accionas tú misma para añadir una dosis cuando vuelve el dolor. En Francia, esta bomba se usó en el 74,2 % de los casos en 2021, frente al 53,8 % en 2016.

La consulta de anestesia: ¿obligatoria o no?
Depende del país y de la maternidad. En algunas maternidades francesas se pide a todas las mujeres: en el hospital Louis-Mourier (AP-HP), se programa hacia el octavo mes. En los HUG, se ofrece una consulta especializada a las mujeres con algún problema de salud concreto, y hay una clase informativa sobre la epidural antes de las 38 semanas. En el CHUV de Lausana, la consulta de anestesia se reserva a una minoría de pacientes con una problemática particular: un cuestionario entregado desde el segundo trimestre sirve para detectarlas.
Estas diferencias obedecen a la organización, no a la seguridad: en todas partes, el anestesista comprueba que no haya contraindicación antes de colocar el catéter, a más tardar en la sala de partos. En Marruecos, las prácticas varían de un centro a otro. Pregunta al inscribirte si hay prevista una consulta y si hay un anestesista en el centro de día y de noche. Nuestra guía para elegir bien la maternidad en Marruecos enumera las demás preguntas que hacer.
¿Cómo se pone?
El desarrollo es casi siempre el mismo:
- Se coloca una vía en el brazo. Te hidrata y permite corregir rápido una bajada de tensión.
- Te sientas al borde de la cama redondeando la espalda, o te tumbas de lado, con las rodillas hacia el pecho.
- El anestesista desinfecta la piel, lo que da una sensación de frío, y luego la anestesia con una pequeña inyección de anestésico local, que pica y quema un poco.
- Se introduce la aguja entre dos vértebras, se desliza el catéter por ella y se retira la aguja. Solo queda un tubo flexible, pegado a lo largo de la espalda.
Durante el procedimiento hay que estarse quieta. Avisa al anestesista cuando llegue una contracción: esperará a que pase. Puede aparecer una breve descarga eléctrica en una pierna; comunícala también. Según el NHS británico, la colocación dura unos diez minutos, y el alivio llega de 10 a 15 minutos después. Los HUG hablan de 15 a 20 minutos, y Naître et grandir, en Quebec, de unos treinta minutos en total, desde el comienzo del procedimiento hasta el alivio.
¿Cuándo se puede pedir?
Cuando el dolor se vuelve difícil de llevar. No existe una dilatación mínima que alcanzar, recuerdan Naître et grandir y la maternidad Louis-Mourier, que a veces la pone más allá de los 8 centímetros si el bebé aún no se ha encajado. La guía quebequesa Mieux vivre aconseja, sin embargo, esperar a que el parto esté bien instalado, y advierte de que puede llegar demasiado tarde si el nacimiento es inminente, por falta de tiempo para actuar antes del expulsivo.
Cuentan, pues, dos condiciones prácticas: un anestesista disponible y tiempo para ponerla. Si la epidural forma parte de tu plan, dilo nada más llegar a la sala de partos, sin esperar a estar al límite. Para saber cuándo salir de casa, consulta nuestro artículo sobre las señales de que empieza el parto.
Lo que se siente después y lo que cambia en el parto
Las piernas suelen volverse pesadas o quedarse dormidas. Según los productos y las dosis, a veces podrás levantarte y caminar, acompañada: algunas maternidades ofrecen estas epidurales llamadas «ambulatorias», otras no. El monitor vigila de forma continua las contracciones y el corazón del bebé. Si la vejiga se vacía mal, se coloca una sonda urinaria unas horas, sin dolor.
Las fuentes coinciden en un punto: la epidural no aumenta el riesgo de cesárea. Difieren un poco en el expulsivo. Naître et grandir, el NHS y Louis-Mourier observan un expulsivo algo más largo y un uso algo más frecuente de fórceps o ventosa. Los HUG no ven un efecto notable sobre la duración del parto, y la asociación británica de anestesistas obstétricos (OAA) estima que no aumenta el uso de instrumentos. Para limitar este riesgo, el equipo suele dejar que el bebé descienda antes de pedirte que empujes, y a veces reduce las dosis al final del parto. El desarrollo del expulsivo se detalla en nuestro artículo sobre las etapas del parto vaginal.
Efectos secundarios y riesgos: las cifras reales
La epidural es segura, pero no carece de efectos. La tabla recoge las frecuencias publicadas por los HUG, completadas con las del NHS y la AP-HP.
| Efecto | Frecuencia | Lo que hay que saber |
|---|---|---|
| Piernas pesadas, picores, escalofríos, dificultad para orinar | Frecuentes | Pasajeros, se corrigen si hace falta |
| Bajada de tensión durante la colocación | Posible | Vigilada, tratada con la vía y un medicamento |
| Alivio incompleto o solo de un lado | Alrededor del 5 % | Se reajusta o se vuelve a poner el catéter |
| Dolores de cabeza importantes | Alrededor del 0,5 % (HUG), 1 % (NHS) | Peores de pie, se pueden tratar |
| Lesión nerviosa pasajera (hormigueo, debilidad en una pierna) | Menos del 0,1 % | Suele desaparecer en menos de 6 meses |
| Infección | Alrededor de 1 caso de cada 145 000 (AP-HP) | Muy rara gracias a la asepsia |
| Lesión nerviosa definitiva | De menos de 1 de cada 50 000 a 1 de cada 250 000 (HUG) | Excepcional |
¿Y para el bebé? Los productos le llegan en cantidades ínfimas. Su ritmo cardíaco puede ralentizarse unos minutos tras la colocación, por lo general sin consecuencias, y el equipo lo vigila. Los HUG, la OAA y Naître et grandir no encuentran ningún efecto sobre la lactancia.
Epidural y dolor de espalda: ¿de dónde viene esta idea?
Es el miedo más extendido, y no tiene fundamento. El NHS es claro: la espalda puede quedar sensible un día o dos en el punto del pinchazo, pero la epidural no provoca dolor de espalda duradero. Naître et grandir y la OAA dicen lo mismo.
La idea persiste porque el dolor de espalda es muy frecuente durante y después del embarazo, con epidural o sin ella, como recuerdan los HUG. Tras el nacimiento, se carga al bebé durante horas, se da el pecho inclinada, se duerme poco. La espalda sufre, y enseguida se culpa al pinchazo del parto.
¿Quién no puede tener epidural?
Las contraindicaciones son raras, pero existen:
- un trastorno de la coagulación de la sangre; un tratamiento anticoagulante se discute con el anestesista antes de la fecha prevista;
- una infección de la piel de la parte baja de la espalda o una infección general con fiebre alta;
- un sangrado importante en curso;
- ciertas enfermedades neurológicas o de la columna vertebral, entre ellas la espina bífida, y ciertas operaciones de espalda;
- una urgencia mayor que no deja tiempo para ponerla.
Siempre decide el anestesista, caso por caso, y propone otra solución si hace falta. Si el parto acaba en cesárea, la epidural que ya está puesta suele servir para la operación.
Con epidural o sin ella, la decisión es tuya. Los otros medios de aliviar el dolor, de la pelota de parto al baño caliente, se presentan en nuestro artículo sobre la preparación al parto.
Preguntas frecuentes
¿Puede la epidural no funcionar?
Sí, a veces. Según los Hospitales Universitarios de Ginebra (HUG), el alivio es insuficiente o solo de un lado en alrededor del 5 % de los casos. El anestesista retira entonces un poco el catéter o vuelve a poner la epidural. También ocurre, más raramente, que no se pueda poner a pesar de la experiencia del anestesista. Avisa siempre si un dolor persiste o vuelve de un lado: la mayoría de estas situaciones se corrigen.
¿Se puede tener una epidural con un tatuaje en la parte baja de la espalda?
Sí. Los HUG precisan que el tatuaje no es un obstáculo: el anestesista suele pinchar al lado del dibujo. Si es imposible evitarlo, el pinchazo puede dejar una pequeña zona decolorada en el tatuaje. Menciónalo en la consulta de anestesia o al llegar a la sala de partos.
¿Sirve también la epidural en una cesárea?
Sí. Una cesárea se hace casi siempre con epidural o con raquianestesia, una inyección que actúa más rápido: sigues despierta y solo se duerme la parte baja del cuerpo. Si ya hay una epidural puesta durante el parto, puede servir para la operación. En aproximadamente 1 caso de cada 20, según la asociación británica de anestesistas obstétricos, no basta y se pasa a una raquianestesia o, raramente, a una anestesia general.
¿Se puede rechazar la epidural o cambiar de opinión durante el parto?
Sí, en ambos sentidos. La epidural se ofrece, nunca se impone. Y como no se exige una dilatación mínima, puedes pedirla durante el parto aunque pensaras prescindir de ella, mientras haya un anestesista disponible y el nacimiento no sea inminente. Habla de tus deseos antes del gran día con tu matrona o ginecólogo, para que el equipo los conozca.
¿Impiden la epidural una hernia discal o una escoliosis?
No necesariamente. La maternidad Louis-Mourier (AP-HP) recuerda que una hernia discal, una ciática o una escoliosis no son contraindicaciones absolutas. Pueden hacer la colocación más difícil o más larga. Los HUG aconsejan una consulta de anestesia antes de la fecha prevista si hay deformación de la columna, hernia discal grave o una operación de espalda, para preparar el día del parto.
Fuentes
- Anesthésie péridurale : soulager la sensation douloureuse lors de l'accouchementHôpitaux universitaires de Genève (HUG) · Suiza
- Pain relief in labourNHS · Reino Unido
- Analgésie périduraleObstetric Anaesthetists' Association (sitio Labour Pains) · Reino Unido
- La douleur durant l'accouchement : les médicaments et l'épiduraleNaître et grandir · Canadá (Quebec)
- Médicaments contre la douleurMieux vivre avec notre enfant, INSPQ · Canadá (Quebec)
- 10 Questions Réponses sur l'anesthésie Péridurale à l'accouchementMaternité Louis-Mourier, AP-HP · Francia
- Comment se déroule un accouchement ?Assurance Maladie (ameli.fr) · Francia
- Gestion de la douleur et périduraleHospital Universitario de Lausana (CHUV) · Suiza
